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UN PAPEL SOBRE LA MESA

Fernando Balcells, sobre el documento de Insulza-Desbordes

La vieja sabiduría política enseñaba que el que ponía un documento escrito sobre la mesa tenía la negociación ganada. Ahora, un documento navega en un universo de papeles e imágenes que compiten incansablemente por la atención del público. El ‘documento’, en esa época de política presencial era un argumento que obligaba a basar la conversación en su propuesta. Los tiempos han cambiado y el cara a cara no solo se ha vuelto imposible por la pandemia sino que antes y contundentemente, los medios de comunicación se han instalado entre los presentes como formato, vallas papales y despersonalización de la política.

Un documento como el de Insulza y Desbordes, tiene la marca de un sacrificio. El texto, enviado como sonda de exploración va a ser destruido por los vientos ardientes que soplan de todas partes. La pregunta es si ese papel es capaz de lograr una apertura al público de los debates discretos entre autoridades conspirativas.

Este llamado a debatir los términos de un Acuerdo Nacional es distinto al llamado a cerrar filas detrás de la autoridad. La unidad de los chilenos no puede sobrevenir como respaldo ni sumisión a la figura de una autoridad. Los chilenos van por delante y por encima de la autoridad. Es cierto que atropellan pero es signo de que cabalgamos.

Lo más importante no es lo que dice el documento sino quienes lo dicen. No son los personajes más amados pero su propuesta no debe pasar desapercibida. Cuantos discursos intrascendentes tienen más prensa y cuantos llaman a obedecer al mando de un capitán legítimo pero incapaz de hacernos saltar al abordaje de estos tiempos revueltos.

Lo importante no es lo que dice sino a qué conversaciones abre. Y este documento, incluso en sus limitaciones, llama a conversar en público, dentro de marcos republicanos y democráticos que, hoy por hoy, no son evidentes ni están ganados. Increíblemente, entre nosotros, la democracia todavía está sometida a condicionalidades y resistencias relevantes. Tanto la democracia constipada que hemos construido como la democracia ampliada que está llamada a sucederla, han estado en riesgo y bajo amenaza de terminación autoritaria. 

El documento nos abre también al inconsciente de la política. Confunde la paz social y la seguridad ciudadana con el orden público, revelando el punto de vista mandarín desde el cual la política actúa sobre la sociedad. Entra en afirmaciones ingenuas sobre el sentido de la economía (administración de recursos escasos) y sobre la necesidad de ‘alcanzar un acuerdo…acerca de la cantidad de recursos efectivamente disponibles…’. No parece ver que los problemas de la economía, igual que los del popular dilema de la última cama, parten de la abundancia y no de la escasez. Para que haya dilema deben existir recursos disponibles y asignables en exceso. No hay economía cuando hay una sola cama disponible.

Para muchos, ventilar los debates ante la gente entorpece el ejercicio de la autoridad. Eso resume la lógica justificativa del principio despótico de la autoridad. Afortunadamente este documento rompe con la inercia del mandatario y recupera el sentido de fidelidad a la gente que encargó su representación.

1 COMENTARIO

  1. No había leído La Ultima Línea y hacerlo fue entusiasmante y esperanzador, como escuchando el ruido de un himno que viene con voces de nacimiento, parto pendiente de la bella y herida primavera de octubre.
    La pandemia, implacable, al parecer aplacó y aplacará por un tiempo difícil de adivinar, la preñez de octubre.
    Pero, but, if, efectivamente, La Ultima Línea concreta el proyecto que enuncia, afinará algunas octavas del himno y aclarará el ruido. Ya lo hace Balcells con su prudente, radical y lúcido comentario del documento Insulza-Desbordes.
    OBJETIVO: “Incorporación de los informales y apertura a protagonismos democráticos”.
    Los títulos más leídos hacen el poema:
    “Antes de escribir, leer
    Nacemos deseantes
    Constitución culebra
    Todos nosotros”.
    Así sea

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