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Tan diferente esa manera

En las páginas que leeremos a continuación, se encuentran algunos acuerdos mínimos que un día hicimos para aprender de nuevo a vivir junt@s. Durante mucho tiempo olvidamos cómo hacerlo, pero de un día para otro parece que lo recordamos. Y entonces salimos a la calle, nos miramos a la cara, de pronto nos escuchamos. Incluso estando lejos nos escuchamos. Y hubo que hablar tan fuerte como la rabia pero también despacio, acercar la boca, las palabras al oído del otro u otra casi tocarla con los secretos, los deseos hasta entonces incumplidos e inconfesados de vivir de otra manera. Tan diferente esa manera. Sin amenazas ni abusos ni transacciones de por medio. Sin el lenguaje del dominio y el dinero, con el lenguaje de la memoria del dolor, de la equidad. Una palabra que nos desea, que piensa y escribe somos. Que desenlata “nuestra alma melancólica en conserva”, como diría Vallejo, para volcarla por entero sobre una idea de sociedad. Una pasión política derramándose enumerada: eso es lo que usted leerá. Acuerdos mínimos que pretenden el máximo. Que no renunciarán al máximo. Lo que leeremos dentro de poco son las nuevas reglas que nos daremos para no olvidar, nunca más, la desmesura hermosa de la palabra pueblo.  

Macarena García Moggia, escritora.

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