Iniciola última líneaSeñores Parlamentarios, ha muerto un poeta.

Señores Parlamentarios, ha muerto un poeta.

Imagen, obra de Gordon Matta-Clarck

Señores parlamentarios, ha muerto un gran chileno pero no ha muerto la vergüenza. Por favor guarden silencio. Es a ustedes a quienes estos versos de Uribe invitan al amor propio y a la vergüenza.

“Mi país me da vergüenza.
No es “vergüenza
ajena”; es “propio” este impudor
sin culpa real. Seguirá hasta
morir. Es lastimoso, vergonzante”.

Sepan, señores y señoras, que la vergüenza es la medida del amor defreudado.

Armando Uribe ha muerto pero el imperativo de volver a la poesía es cada día más fuerte. La poesía no solo la música que envuelve lo que importa. La poesía es la que dice que es lo que importa. La poesía dice lo que importa y que no vemos, salvo cuando la historia se muestra ante todos como poesía. Lo que importa hoy es lo que dice la poesía cantada, escrita, declamada y rayada en las paredes. Todos los códigos legales deben pasar ahora por la prueba poética que denuncia las falsedades y anuncia lo que se quiere porque es justo y verdadero.

Uribe tenía una lengua filuda para separar las tradiciones dignificantes de la gente humilde, de las figuras arrotadas de los nuevos ricos y de los arrimados  al poder, que oprimen y engañan a la gente sin tener por Chile más cariño que el que se tiene a un título de propiedad.

Señores Parlamentarios, descansen. Dejen que la poesía de Uribe les enseñe una par de cosas. En primer lugar, fidelidad a la gente. Ustedes no son autoridades por encima de nadie; son representantes de la gente, son funcionarios pagados por el pueblo. Si ustedes sienten que la gente se ha descarriado en la calle; si sienten que ustedes son responsables de poner límites a las demandas y a la imaginación de los  chilenos, es posible que deban pensar en renunciar a sus cargos. Si no son capaces de la fidelidad a la representación, tómense su tiempo, reevalúen las razones del pueblo callejero, la magnitud de su determinación y después, digan si todavía se sienten líderes o si están dispuestos a someterse a la gente. Ninguna nueva traición es admisible; ni aquellas que resultan de la ineficiencia, ni aquellas que resultan de saber lo que es bueno incluso en contra de la gente.

Segundo, la altura de la imaginación desamarrada por los chilenos. Ustedes siguen pensando en lo que los funcionarios del antiguo régimen les dicen que es posible. ¿No han entendido que las prioridades de la política han cambiado? Los problemas de la política no son los problemas de la Dirección de Presupuesto; los problemas de financiamiento consisten en hacerse cargo de las prioridades de la gente. ¿No se han dado cuenta de que los chilenos quieren pensiones importantes y una Seguridad Social verdadera? No se han dado cuenta de que las AFP, además de caras e ineficientes, forman parte de los emblemas de la sociedad abusadora que queremos dejar atrás?

No se trata de eliminarlas por decreto sino de crear las condiciones de competencia real, para que la gente misma pueda abandonarlas sin renunciar a sus ahorros. ¿Acaso no podemos imaginar otros modos de ganarnos la plata como país que prestándole dinero a empresa de probidad dudosa? Algunos todavía creen en que lo que es bueno para la Papelera es bueno para Chile y so no es verdad. Hay alternativas de inversión y de crecimiento económico que pasan por los emprendedores y no por los monopolios. ¿Es necesario apurarse en salvar a las AFP, a cambio de unas monedas y de poco más? Piensen de otro modo, atrévanse a jugársela por la gente.

Entiendan que el foco de Chile ha cambiado. Imaginen el castillo de naipes cayendo cuando se sustituye la carta que dice ‘lo que es bueno para la Papelera es bueno para Chile’ por otra que dice; lo que es bueno para la gente más humilde es bueno para el país y para las empresas. La inversión de las prioridades requiere que se ajusten los relojes de la política. Hagan un esfuerzo por imaginar, no lo peor, sino un país mejor para todos. Piensen en ese ‘todos’ en nombre del cual no hemos dejado de mentir y que ahora se asoma reclamando su lugar.  

Tercero, cumplan con las tareas parlamentarias que le importan a la gente; a) aprueben condiciones de representación paritaria y presencia de pueblos originarios en el plebiscito; b) mantengan un equipo de trabajo para controlar la represión y las trampas que vienen cada día del Gobierno; c) pongan a disposición de la gente las herramientas de información y de discernimiento que el Parlamento tenga sobre la disyuntiva constitucional.

Todo lo demás es campo minado. La ley contra el corte de calles solo se explica por la aceptación de la lógica policial que ha destruido la seguridad ciudadana. Si ustedes no entienden aun que el orden público depende del ánimo de la comunidad, están pavimentando los caminos al infierno.

Estimados senadores y jóvenes diputados; si no pueden apoyar a la gente para ganar el plebiscito y si insisten en prestarse a las maniobras distractoras del Gobierno, vayan al Estadio, escuchen al público, tomen vacaciones y permítannos olvidarnos de sus vacilaciones y sus ineptitudes por un mes completo.

https://www.biobiochile.cl/biobiotv/opinion/los-columnistas/2020/01/24/ha-muerto-armando-uribe-poeta-legislador.shtml

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