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SÁLVESE QUIEN PUEDA

Sergio Bravo.

“Cúidese” es una palabra que habitualmente los jóvenes nos dedican a los adultos mayores al término de una conversación, a modo de despedida. Es una frase ritual, casi mecánica de buena educación y nada más.

Eso mismo hacen las autoridades de gobierno, de salud y de los municipios con la población chilena. Llenan las pantallas de los matinales, los noticieros y los diarios, nos llaman a cuidarnos, escriben protocolos, clasifican el peligro en fases cada vez más aterradoras, nos dicen qué tenemos que hacer y nos prohíben desplazarnos, reunirnos, salir y entrar.

No cabe duda que mucho de eso es razonable e imprescindible, pero dejan entregada toda la acción y la responsabilidad para detener y prevenir el contagio en el ciudadano, en nosotros mientras ellos no hacen nada más concreto que pontificar, protocolizar y prohibir. Estamos ante la ausencia del Estado como responsable del bien común y como gestor de salud pública.

Nos dicen que usemos mascarillas, que nos lavemos las manos a cada rato, que las frotemos con alcohol gel pero no han repartido ni una mascarilla, ni un jabón y ni un frasco de alcohol gel a las personas, a las poblaciones, colegios, y  lugares más expuestos a la transmisión del virus. Es más, ni siquiera son capaces de asegurar el abastecimiento ni de impedir el abuso en los precios por parte de comerciantes inescrupulosos.

Nos piden (obligan) a que no enviemos a los niños al colegio ni al jardín infantil, pero no ejercen ninguna medida para solucionar el cuidado de los niños cuando sus padres tienen que ir a trabajar.

Nos aconsejan no salir de nuestras casas, pero no hacen ni disponen nada  que nos permita quedarnos en casa sin asistir a nuestros trabajos, ni dictan norma alguna que asegure que se paguen nuestros sueldos  si faltamos haciendo caso a su instrucción.

Nos piden o más bien nos notifican que los hospitales públicos no realizarán las cirugías programadas y los consultorios no atenderán las horas comprometidas, pero no nos dan ninguna alternativa que palie y reemplace esas prestaciones esenciales de salud que nos han sido y serán escamoteadas.

Nos llaman a no Ir a supermercados, comercios ni trámites pero no adoptan ninguna medida para otras formas de abastecimiento ni postergación de pagos presenciales de servicios básicos, impuestos  patentes comerciales o permisos de circulación.

Nos piden que reprogramemos nuestros viajes  pero no hacen nada para revertir las políticas de cancelación de las líneas aéreas y hoteles que te obligan a pagar y se niegan a todo cambio, amparadas por la autoridad.

¿Ha sabido alguien de alguna compra masiva de mascarillas, desinfectantes, alcohol gel e implementos por parte de Cenabast para ser distribuido gratuitamente a la población, como corresponde ante cualquier pandemia? ¿Alguien ha escuchado al Presidente, al Ministro de Salud, Interior. Hacienda o Desarrollo Social anunciando un ajuste presupuestario de sus carteras para enfrentar el virus con mayores recursos en salud pública?

¿Alguna política de transporte que adopte medidas para movilizar a la población, más allá de fumigar el metro?

Es decir, un problema gigantesco de salud pública queda en manos de la sociedad civil de a pie, de los ciudadanos comunes y corrientes  que deben pagarlo todo, sacrificarlo todo y sufrirlo todo ante la inacción del Estado neoliberal, que ni siquiera ha recurrido a suplementar el presupuesto o al 2% constitucional, por una razón muy sencilla: no piensan gastar nada. Sálvese quien pueda.

Estamos amenazados, castigados, maltratados y solos  Pero menos mal que nos tenemos a nosotros mismos, nos han lavado bastante el cerebro durante muchos años de abuso y desigualdad, pero cuando parece que todo está perdido, sacamos una fuerza interior emocionante y desconocida, generosa y solidaria y somos capaces de reconstruirnos, todos juntos.

Buena suerte a todos y mucho cariño.

No nos dejemos engañar, dominar ni engatusar por esas caras desagradables que nos amenazan y asustan a través de las pantallas. Cuidémonos, que no serán ellos los que cuidarán de nosotros. Lo que hagamos  será producto de nosotros mismos. De nadie más.

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