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RECITADO POR EL APRUEBO EL 25 DE OCTUBRE

Fernando Balcells

¡Que nadie se quede en su casa!

Que salgan todas. Que se reúnan las amigas, que canten con sus voces raspadas y sus alegrías desmedidas. Que todo se vuelque afuera. Que sean las calles y la amistad las que ocupen el interior caldeado de sus cuerpos. Que las rondas se multipliquen en todos los ritmos y en todas las edades. Afuera la tristeza por un día, que las rondas si son buenas, no hacen daño ni dan penas y que acaban por reír.

¡Que salgan todas y todos a celebrar la vida!

Preparen las cucharas, dejen el mantel tirado y la mesa puesta. Que nadie se pierda esta cazuela. Saquen a lucir sus mejores pilchas. Nada sobrio y nada austero. ¡Que no se note pobreza! Pónganse su blusa roja, su pañuelo verde o violeta y su chomba con brillos. Guárdense el rouge, el lápiz de pasta y otra máscara en la cartera. Tomen del brazo a la vecina y que no quede vieja cuidando la vereda. 

¡Que vibre el pavimento y que tiemblen las rodillas en el gozo de la marcha!

¡Que se levanten los enfermos y se den vuelta en su tumba los muertos! Que ningún espíritu se quede quieto, que se abran los cielos y que nos acompañen los desaparecidos, los hijos de los que hemos perdido, sus nietos y sus tíos, en una reunión de los amores de todos los tiempos.

Al atardecer descansemos de las mentiras leyéndonos cuentos infantiles, cantando las rondas y creyendo, con la firmeza de la fábula, que nosotras y todos nos haremos cargo de nuestras vidas. Que la fuerza de los votos se haga abrumadora y de tan inmensa la furia contenida se deshaga como sentimiento y permanezca la prohibición de la prepotencia y del abuso.

Que nadie lo ignore. ¡Que todos sepan que este es el día!

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