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Protestas innovadoras

DONATELLA DELLA PORTA, Socióloga y politóloga italiana, en el diario El País.

Socióloga y politóloga italiana, profesora de Ciencias Políticas y Sociología Política en la Scuola Normale Superiore

“Si bien las crisis tienen como consecuencia inmediata la concentración del poder al mismo tiempo demuestran la incapacidad de los Gobiernos para actuar exclusivamente recurriendo a la fuerza”

Como hemos visto durante esta pandemia, los tiempos de crisis profunda son el momento de inventar nuevas formas de protesta, desde las que se hacen online (incluidas manifestaciones digitales) hasta las caceroladas desde los balcones, las caravanas de coches o las huelgas de alquiler. A través de modalidades innovadoras, las protestas presionan a los que gobiernan y les piden responsabilidades.

Ante la percepción de una necesidad urgente de cambio radical, los ciudadanos activistas también recurren a otros métodos de actuación. En primer lugar, aprovechan las redes existentes para crear y recrear vínculos, conectarse y multiplicarse. Con una intervención del Estado claramente insuficiente (para no hablar del mercado), los movimientos sociales progresistas están creando grupos de apoyo mutuo, que promueven la acción social directa a través de la ayuda a los más necesitados. Es decir, alimentan la resiliencia practicando la solidaridad. En segundo lugar, estos movimientos también actúan como cauces para la elaboración de propuestas. En contraste con la excesiva especialización académica, facilitan la relación entre el conocimiento abstracto y la práctica concreta. En tercer lugar, con la construcción de esferas públicas alternativas, los movimientos sociales ayudan a imaginar situaciones futuras. La multiplicación del espacio público permite conectar los numerosos problemas sociales que hacen más dramáticos los efectos de la pandemia: las desigualdades, el cambio climático, las guerras, la violencia contra la mujer, la privación de derechos (ante todo, el derecho a la salud). Además, la presencia de movimientos sociales sirve de contrapeso a los riesgos de un uso autoritario de la crisis.

Si bien las crisis tienen como consecuencia inmediata la concentración del poder, hasta el punto de su militarización, al mismo tiempo demuestran la incapacidad de los Gobiernos a actuar exclusivamente recurriendo a la fuerza. La necesidad de compartir y obtener un apoyo generalizado para abordar la crisis puede contribuir a resaltar el valor de la movilización de la sociedad civil.

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