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Nacemos deseantes

por Alejandra Costamagna. Nacemos deseantes. Tenemos derecho a una política de amor y sexualidad libre de cualquier atadura.

Nacemos iguales en dignidad, nacemos diversas y diversos en cada cuerpo. Tenemos derecho a cuestionar la normalidad.

El Estado debe velar por la igualdad de oportunidades para todes.

La educación, la salud, el trabajo y las jubilaciones dignas son derechos y nunca, nunca pueden ser mercancías. El Estado debe garantizar su calidad, su accesibilidad y su carácter inclusivo.

Tenemos derecho a un cielo azulado y a un mar que tranquilo nos bañe. El Estado debe asegurar el cuidado extremo de nuestros recursos naturales.

El Estado debe velar por que el agua sea siempre un bien público, del que podamos disponer en igualdad de condiciones.

El Estado de Chile es plurinacional y multicultural. Deben ser reconocidos en sus derechos los diversos pueblos originarios que lo habitan.

Las personas migrantes deben gozar de los mismos derechos que el resto de la población.

Tenemos derecho a no sobrar ni estar de más en el país en que vivimos.

El Estado debe garantizar el respeto irrestricto a los derechos humanos. Ningún ente público puede desconocer ni vulnerar estas garantías. No hay excepciones.

El Estado debe atender y velar por el cumplimiento de las siguientes demandas callejeras: “Menos policía, más poesía” / “Menos pacos, más profes” / “Menos cóndor, más huemul”.

El Estado debe garantizar nuestra libertad de pensamiento y de acción.

Tenemos derecho a la rabia, tenemos derecho a despertar, tenemos derecho a vestir nuestras estatuas con la ropa del presente, tenemos derecho a bailar en la plaza pública.

Tenemos derecho a mantener los ojos abiertos.

El Estado debe garantizar que nunca, nunca más en Chile las ciudadanas y los ciudadanos serán mutilados por protestar.

El Estado debe atender y velar por el cumplimiento de las siguientes demandas callejeras: “Contra todo Estado patriarcal”, “Nunca más milicos a la calle”, “¡Basta de abusos!”.

Tenemos derecho a convertir la rabia y la pena en aguaceros de memoria.

Alejandra Costamagna, escritora y docente.

enero 2020

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