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Invitación a los futuros de ahora

Civitas Dei, obra de Gonzalo Diaz.

Junto a un grupo de ciudadanos se ha puesto en marcha el sitio web laultimalinea.cl, donde se propone articular y socializar concepciones, imágenes e ideas que contribuyan al proceso deliberativo y constituyente histórico abierto en Chile. Como editores de la sección ‘futuros ahora’, quisiéramos invitarte a colaborar con tu saber y experiencia sobre los modelos, lenguajes, institucionalidades, formas movilizadoras, políticas privadas o públicas, así como cualquier otra instancia relevante a la hora de promover nuevas formas de convivencia y sentido comunitario en el momento presente.

La singularidad de los acontecimientos obliga a una tarea que es al menos doble: crítica y propositiva, destituyente y constituyente. Tras el estallido que ha impugnado las prácticas intolerables de abuso y la disfunción pública y privada, la condición de posibilidad para no quedar entrampados en una repetición enmascarada o aún acelerada de las mismas es deliberar y consensuar activamente los mundos que queremos, o que podríamos llegar a querer configurar. Evitar que la puerta entreabierta sea cerrada con nuevas trabas, supone anticipar imaginativamente, con todos quiebres e incertidumbres que ello implica, nuevos espacios de convivencia y formas de vida, redoblando la crítica al presente con la propuesta de futuros posibles.

             En lo inmediato, la tarea supone detallar una cantidad importante de medidas concretas e impostergables diseñadas con creatividad y apertura en vistas a transformar en un horizonte de igualdad y redistribución, de rearticulación de la economía al servicio de la política, algunos de los pilares fundamentales sobre los que descansa la convivencia social, como lo son los sistemas de pensiones, salud y educación, así como los derechos a la vivienda y al transporte público.

La proyección de un funcionamiento efectivo de los mismos requiere a su vez de una profundización inédita de la institucionalidad democrática, promoviendo nuevas formas de soberanía, de participación política y de iniciativa legislativa, tanto a nivel de la ciudadanía como de sus representantes, lo mismo que maneras exigentes y efectivas de fiscalizar a las autoridades e instituciones, todo lo cual debiese verse ampliamente reflejado en el debate constitucional.

            De manera no menos decisiva, la tarea impone la creación y socialización de nuevos imaginarios y hábitos de representación capaces de constituir el horizonte existencial amplio para el funcionamiento inclusivo y efectivo del nuevo orden en ciernes. Desde ya, la promoción de imágenes convocantes en que podamos reconocernos en toda nuestra diversidad, lo mismo que el desarrollo de formas discursivas y modelos de simbolización que respondan a los desafíos del habitar contemporáneo. Si la crisis de un hábito de representación –incluidos los grandes discursos de referencia colectiva y su proyección en un horizonte histórico determinado–, no es el fin de la función representativa como tal, la posibilidad de renovar la función vinculante sin claudicar ante la facticidad del pragmatismo bien pensante en el individualismo de turno, supone idear y socializar nuevas formas de representación; sobre todo, supone dejar atrás la ilusión –el empecinamiento en aquello que, no existiendo, no tiene posibilidad o razón de existir–, para explorar nuevos hábitos y comportamientos capaces de proyectar lo nunca antes representado como tal. En último término, sólo un pensamiento simbolizador tal sería capaz de dar significación y articular la trama compleja de perspectivas que constituyen nuestra experiencia como ciudadanos y seres humanos, donde se superponen instancias que van desde la normativa de las instituciones del estado y la planificación económica, territorial y urbana hasta las formas de recogimiento y comportamiento que definen y responden a nuestros intereses y deseos individuales.

            Sería para nosotros de gran importancia y valor poder contar con una colaboración de tu parte, en la que se aborde o articule cualquiera de los desafíos o niveles de interrogación mencionados en un texto de no más de 1500 palabras (con la posibilidad de serializar a intervalos semanales textos de mayor extensión, así como textos distintos). Cualquier duda que tengas al respecto, por favor háznosla llegar por este medio.

Los editores.

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