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INEVITABILIDAD DE LA SOCIALDEMOCRACIA

Mario Waissbluth

22 octubre 2019

(extracto)

Comencemos por el diagnóstico.

En Chile la pobreza en 1990 superaba el 43%, y hoy es 11%. El Indice de Desarrollo Humano de Chile es por lejos el mejor de América Latina (PNUD). Ambos son avances notables, sin parangón en la región. Sin embargo, según el Banco Mundial, Chile continua persistentemente entre los 25 países más desiguales del mundo, calculado por Indice de Gini. Entre los países de la OCDE, es el más desigual por lejos, junto con México que nos sigue con ahínco. 

En Chile, la distribución del ingreso calculada antes de impuestos es virtualmente igual a la distribución después de impuestos y transferencias directas del gobierno a los ciudadanos. Mejora sólo un pelito. No hay un efecto redistributivo de relevancia. Todos los otros países OCDE tienen distribuciones del ingreso muy similares a Chile antes de impuestos, pero esta situación cambia dramáticamente después de impuestos y transferencias. Esto es lo que hace a todos los países de Europa, especialmente los del norte, más humanos y solidarios. Se supone que uno de los roles esenciales de los sistemas tributarios es la redistribución del ingreso, como pasa en todos los países avanzados sin excepción.

El 1% más rico de Chile, considerando los ingresos del capital (las utilidades anuales), se lleva para la casa nada menos que el 33% del PIB cada año, mucho mas que en USA y Rusia, 20%.  En el otro extremo, los Países Bajos y Dinamarca… 6%!  Para formarse una idea, cada hombre, mujer y niño de nuestro 1% acumula mensualmente $23 millones de pesos, o sea US$ 43 mil dólares.  

Con la reproducción completamente endogámica de esta elite, seguramente los hijos y nietos, aunque sean tontorrones, los seguirán ganando per secula seculorum. Diosito no me des sino que ponme donde haiga, dice el refrán popular. Diosito, déjame por favorcito nacer en Las Condes o Vitacura, estudiar en esas comunas, casarme con alguien de esas comunas, y que me contrate después un tío o el papá de mi compañero de secundaria.

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Comparemos por ejemplo el 0.43% del PIB recién anunciado para todas las medidas paliativas, con este 33%. Si los mas ricos, el 1% de la población, aceptaran pagar un 9% del PIB adicionalmente (con lo que seguirían siendo sideralmente ricos), Piñera habría podido hacer concesiones 20 veces mayores. Por ejemplo, con su reforma, la Pensión Básica Solidaria pasará de miserables $110 mil mensuales a miserables $130 mil mensuales. Si los ricos del 1% se pusieran de veras, esta pensión se cuadruplicaría y superaría el salario mínimo.

A todo esto, el resto del país vive con un promedio de $350 mil mensuales. La alegría que se suponía que llegaba el 90 con el retorno de la democracia definitivamente no llegó, y son las dirigencias políticas y empresariales de 30 años las culpables totales, en contubernio tácito o explícito. 

Todos conocemos los abusos de ciertas empresas, escándalos en las FFAA, macro estafas a diario, perdonazos tributarios, y las dietas parlamentarias que descomponen a la ciudadanía. El latrocinio de los medicamentos ha ocurrido a vista y paciencia de sucesivos gobiernos. Felizmente Piñera ofreció un paliativo al respecto, pero sin cortarle el negociado a laboratorios y farmacias. Los ladrones de cuello blanco no se lo han ensuciado nunca en la cárcel, por más millonarias que hayan sido sus colusiones o desmanes. Peor aun, hay normas y leyes verdaderamente infames. No son los jueces, es el Código Penal el que castiga con cárcel al ladrón de gallinas y no al empresario o político cuyas estafas se miden en millones de gallinas, que termina zafando con clases de ética y arresto domiciliario por algunos meses.  

La carga tributaria total de Chile es 22.5% del PIB. La de cualquier país de ingresos iguales o mayores a los de Chile es de 30, 40 o casi 50% anual. El Estado chileno es pobre como rata, y el total de la recaudación fiscal equivale a $250 mil por chileno al mes, incluyendo infraestructura, defensa, etc. Por mucho que tenga grandes ineficiencias, este Estado no es capaz en absoluto de garantizar lo que la ciudadanía clama: mejor salud, pensiones, transporte, y salario mínimo bastante mayor a los miserables $300 mil mensuales de hoy.

La experiencia de los países de la OECD muestra una tendencia estadísticamente indesmentible1: entre 1965 y 2014, a medida que el PIB per capita fue aumentando, en dólares constantes, desde un promedio de US$ 14 mil a US$ 36 mil por año, la suma de la carga tributaria más las contribuciones sociales fue aumentando continuamente desde 25% del PIB hasta 35% en promedio (aunque con dispersión entre países). Por supuesto, los gobiernos de esos países fueron modernizándose en paralelo, de modo de administrar eficientemente esos recursos. Requisito sine qua non. Soy miembro del Consejo Presidencial para la Modernización del Estado, y me propongo seguir trabajando contra viento y marea, pues esto es indispensable en el neoliberalismo, la social democracia o el comunismo.

En materia de PIB per capita e impuestos, Chile está hoy aproximadamente como el promedio de la OCDE estaba en 1965. A medida que las clases medias más educadas vayan demandando y exigiendo más prestaciones de parte del Estado, el aumento de la carga tributaria es casi inevitable. De ahí el uso de esta palabra en el título de este ensayo. Al reducirse la pobreza de 43% a 10% de la población, surgió una nueva clase media baja altamente vulnerable, con permanente riesgo de recaer en la pobreza. Una gran mayoría de quienes hoy protestan pacífica o violentamente las hace este tercio de la población en estado de inseguridad social permanente.

1 “The future of social protection in Latin America in a context of accelerated changes”, Bertranou, Casalí y Velasco, OIT 2018.

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Estos fenómenos, junto con las tendencias mundiales que expresan esta queja contra el capitalismo desenfrenado en muchos países, ha impulsado a los millenials y a sus padres a una cultura de derechos sin deberes, el que no llora no mama y el que no afana es un gil. El que no se sube por el chorro y saquea supermercados vendría siendo otro gil, por supuesto. 

Tal vez el peor problema de nuestro capitalismo desenfrenado, mucho peor, es la cultura de individualismo inculcada masivamente. Primero yo y los demás que se jodan… lo cual me da derecho a estafar o saquear, y en tiempos de paz, a dejar las botellas de cerveza botadas en la arena de la playa. Los chilenos olvidamos que la generosidad y la solidaridad son músculos que, si no se ejercitan, se anquilosan. Muchos los usan sólo una vez al año para regalar en promedio 10 o 20 lucas a la Teletón. La ética de respetar al prójimo, la de hacer las cosas bien, de la solidaridad, esa que se aprende en la casa y en la primera década de la vida, se nos fue escurriendo entre los dedos de las manos.

Pablo Gonzalez, del Centro de Sistemas Públicos de la U, escribió una notable columna: “Individualismo sin sociedad: nuestros desafíos pendientes”. En ella plantea: 

“El modelo chileno instaurado por la dictadura promovió la anomia (Durkheim) y dislocó los equilibrios entre reciprocidad, redistribución e intercambio que han existido por milenios en las sociedades humanas (Polanyi). Desmontando las regulaciones que asfixiaban la economía, destruyó también las organizaciones sociales, profesionales y comunitarias, creando individuos sin proyectos comunes. Para corregir un modelo de reparto capturado por grupos con poder, instaló un sistema de capitalización. Para resolver los problemas de salud y educación, promovió las soluciones privadas y la competencia de mercado. No resolvió los problemas públicos, los privatizó. Al establecer el intercambio como regulador de todos los ámbitos de la vida social, asfixió la solidaridad y el altruismo, confinándolos a la caridad y la focalización”.

“Ningún país ha transitado a un orden abierto (North) y el desarrollo pleno sin una esfera pública fuerte, un acuerdo social genuino … y un proyecto de largo plazo compartido que oriente la subjetividad, provea inclusión y justifique la paciencia. Estamos a la espera de un relato que convoque a todos, que haya escuchado, interpretado y dado sentido a lo que está pasando, y convierta la crisis en oportunidad”.

Si a este coctel le sumamos los crecientes problemas de salud mental2, abuso de alcohol y drogas, la fácil organización de protestas en redes sociales, y la congestión de Santiago que enfurece al más tranquilo, (peor aun con la red de Metro parcialmente destruida)… es probable que los incidentes continúen por un largo tiempo si no se toman medidas más radicales que hasta el momento. En la base, como dijimos, está la inequidad acumulada no sólo por treinta años, sino durante el largo gobierno de Pinochet que llevó el porcentaje de pobres a la estratosférica cifra de 43%. Horrenda. Muchos ex ministros de Pinochet son hoy orgullosos miembros del directorio o dueños de algunas de las mayores empresas del país, comenzando por Soquimich, del yernísimo Julio Ponce Lerou, que aparece constantemente en la prensa con una sardónica sonrisa. Todos declaman afuera por el éxito de este oasis latinoamericano, que es SU éxito. Los quiero ver ahora dando conferencias en Harvard.

2 Ver “El tsunami de las patologías mentales”, M. Waissbluth, Centro de Sistemas Públicos, 2018

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Un poco de teoría socioeconómica.

Un magnífico libro de Richard Wilkinson se denomina “Cómo la desigualdad económica perjudica sociedades”.  Este va demostrando implacablemente, cuadro tras cuadro, lámina tras lámina, cómo los países con mayores niveles de inequidad de ingreso, de manera independiente de su ingreso per cápita promedio, es decir, no importando si son países ricos o pobres en el promedio, tienen peores índices de salud, obesidad, delincuencia, violencia intrafamiliar, confianza interpersonal, enfermedad mental, embarazo adolescente, esperanza de vida, y otros males sociales. ¿Le suena conocido? Salvo por la esperanza de vida, no nos libramos de ninguno. Esa se la debemos en buena parte al Dr. Fernando Monckeberg y su programa de nutrición infantil. Sigo esperando su estatua.

La evidencia es científicamente clara e impactante. Wilkinson demuestra incluso que, al interior de Estados Unidos, con políticas muy homogéneas, estas preocupantes correlaciones se mantienen entre los diferentes Estados de una misma nación. El lector puede ahorrar algo de tiempo viendo el ilustrativo e impactante video TED en español3. Le ruego al lector que no deje de verlo. Es muy importante entender esto: no importa cuánto crezcamos, la inequidad deja daños sociales feroces, cosa que a los economistas de izquierda y derecha no les ha parecido importar demasiado. Las enfermedades mentales, la delincuencia y la confianza interpersonal no se miden en el PIB, luego no han influido en sus decisiones.

Este texto ha causado escozor en las mentes más neoliberales, que se han apresurado a desacreditarlo metodológicamente, a pesar de que la demostración es concluyente. La prensa chilena, por cierto, lo ha sepultado. Sus autores no son marxistas sino ilustres profesores británicos.  Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, sobre todo si no le conviene políticamente, ni en la carga tributaria que afecta su bolsillo, ni en su libertad para mandar a sus hijos a una escuela con otros alumnos cuyos padres tienen exactamente su mismo nivel de ingreso ni  —esto es tal vez lo más duro—  si le significa poner un grano de duda en lo que ha venido predicando con convicción en las aulas, la prensa, el exterior, y reuniones familiares por cuarenta años: que el crecimiento económico es lo único que importa, que todo lo demás se arregla en el camino. 

Un Informe OCDE 2015 se denomina “Todos Juntos ¿Por qué reducir la desigualdad nos beneficia?…en Chile”. Cito: “los efectos de la redistribución fiscal a través de impuestos directos y de las prestaciones sociales en efectivo son débiles y contribuyen muy poco a reducir la desigualdad de ingreso autónomo en Chile. La baja cobertura y el bajo nivel de las ayudas entregadas por el sistema de protección social limitan la capacidad de las políticas públicas de reducir las desigualdades. En Chile, el sistema redistributivo reduce las desigualdades de los ingresos de mercado en un 5%, contra un 27% en la OCDE.” Parece que nuestro arribismo de ingresar a la OCDE tenía un carácter más cosmético que un real interés por escuchar sus recomendaciones.

A continuación, puesto que este no es un artículo académico, voy a citar un muy largo párrafo de otra imperdible charla TED. Un multimillonario norteamericano, Erik Hanauer,  denuncia muy didácticamente las fallas del modelo neoliberal en “El sucio secreto del capitalismo. Y un nuevo camino hacia delante.”4 En la parte central  dice (abreviado):

3 Richard Wilkinson: Cómo la desigualdad económica perjudica sociedades https://www.youtube.com/watch?v=cZ7LzE3u7Bw  4 Erik Hanauer.

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Soy capitalista, y después de una carrera de 30 años en el capitalismo … generando decenas de miles de millones de dólares en valor de mercado, no estoy solo en el 1 por ciento superior, estoy en el 0.01 por ciento superior.

He venido a compartir los secretos de nuestro éxito, porque los capitalistas como yo nunca han sido más ricos. ¿Cómo logramos obtener una parte cada vez mayor del pastel económico cada año? ¿Es que la gente rica es más inteligente que nosotros hace 30 años? 

No. Todo se reduce a una sola cosa: economía. Aquí está el secreto sucio. Hubo un tiempo en el que la profesión económica trabajaba por el interés público, pero en la era neoliberal, trabajan solo para grandes corporaciones y multimillonarios, y eso está creando un problema.

Podríamos elegir promulgar políticas económicas que aumenten los impuestos a los ricos, regulen a corporaciones poderosas o aumenten los salarios de los trabajadores. Lo hemos hecho antes. Pero los economistas neoliberales advertirían que todas estas políticas serían un terrible error, porque según ellos, aumentar los impuestos siempre mata el crecimiento económico, cualquier forma de regulación gubernamental es ineficiente, y aumentar los salarios siempre mata a los empleos.

El supuesto económico neoliberal número uno es que el mercado es un sistema de equilibrio eficiente, lo que básicamente significa que si una cosa en la economía, como los salarios, sube, otra cosa en la economía, como los empleos, debe bajar. Por ejemplo, en Seattle, donde vivo, cuando en 2014 aprobamos el primer salario mínimo de 15 dólares de nuestra nación, los neoliberales se asustaron por su precioso equilibrio. “Si aumentan el precio de la mano de obra”, advirtieron, “las empresas comprarán menos. Miles de trabajadores de bajos salarios perderán sus empleos. Los restaurantes cerrarán”. Excepto … que no lo hicieron. La tasa de desempleo cayó dramáticamente. El negocio de los restaurantes en Seattle floreció. 

¿Por qué? Porque no hay equilibrio. Aumentar los salarios no mata empleos, los crea; porque, por ejemplo, cuando a los dueños de restaurantes se les exige repentinamente que paguen a sus trabajadores lo suficiente como para que ahora incluso puedan permitirse el lujo de comer en los restaurantes, no se reduce el negocio de los restaurantes, obviamente crece. 

(Por cierto, aquí agrego como MW, en el 4º día de crisis Andrónico Luksic anunció que en sus empresas nadie ganará menos de $500 mil mensuales, con bastante malestar de algunos colegas empresarios)

La segunda suposición es que el precio de algo siempre es igual a su valor, lo que significa que, si alguien gana 50 mil dólares al año y yo gano 50 millones de dólares al año, eso es porque produzco mil veces más valor. Es una suposición muy reconfortante para un CEO que se paga a sí mismo 50 millones de dólares al año pero paga a sus trabajadores salarios de pobreza. Pero, tómelo de alguien que ha dirigido docenas de negocios: esto no tiene sentido. 

A las personas no se les paga lo que valen. Se les paga lo que tienen el poder de negociar, y la caída de los salarios en el PIB no se debe a que los trabajadores se han vuelto menos productivos, sino a que los empleadores se han vuelto más poderosos. Al pretender que no existe el desequilibrio gigante en el poder entre el capital y el trabajo, la teoría económica neoliberal generó una mafia de protección para los ricos.

La tercera suposición, con mucho la más perniciosa, es un modelo de comportamiento que describe a los seres humanos como “homo economicus”, lo que básicamente significa que todos somos perfectamente egoístas, perfectamente racionales e implacablemente auto-maximizados. 

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(Esta, lo digo como MW, fue la esencia de las propuestas ideológicas de Jaime Guzmán a su General Pinochet, con lo que cambió la cultura chilena casi irreversiblemente. La solidaridad prácticamente se esfumó.)

Pero ¿es plausible que cada vez durante toda su vida, cuando hicieron algo bueno por alguien más, todo lo que hicieron fue maximizar su propia utilidad? ¿Es plausible que cuando un soldado salta sobre una granada para defender a otros soldados, solo promueven su estrecho interés personal? Este modelo de comportamiento es el que está en el corazón frío y cruel de la economía neoliberal, y es tan moralmente corrosivo como científicamente incorrecto porque, si aceptamos al pie de la letra que los humanos son fundamentalmente egoístas, y luego miramos alrededor del mundo a pesar de la prosperidad inequívoca en ella, luego debe ser cierto por definición, que miles de millones de actos individuales de egoísmo se transubstancian mágicamente en prosperidad y bien común.

Si, en cambio, aceptamos la última investigación empírica, la ciencia real, que describe correctamente a los seres humanos como criaturas altamente cooperativas, recíprocas e intuitivamente morales, entonces se deduce lógicamente que debe ser la cooperación y no el egoísmo la causa de nuestra prosperidad, y no es nuestro interés propio, sino nuestra reciprocidad inherente, la que debería ser la superpotencia económica de la humanidad.

Si alguien cree que las ideas de Hanauer son una mera fumada de opio, infactibles en la práctica, es importante destacar que ya hay tres países pioneros en el mundo, avanzando en esta dirección: Escocia, Islandia y Nueva Zelanda. No tan curiosamente, son social democráticos y sus tres primeros ministros son mujeres. Crearon la “Alianza de la Economía del Bienestar” (Wellbeing Economic Alliance)5 y están creando una economía que maximice el bienestar individual y la sustentabilidad ambiental, en lugar del crecimiento del PIB. 

El tercer ingrediente teórico: Acemoglu y Robinson, en su magistral libro “¿Por qué fracasan los países?”, plantearon que las instituciones económicas pueden ser “extractivas” o “inclusivas”. Las “inclusivas” son aquellas leyes y normas que posibilitan la participación de la mayoría de las personas en actividades que aprovechan sus talentos, de modo que cada uno elija lo que desea. Con lujo de ejemplos muestran como ello ocurre en los países avanzados. Las “extractivas”, en cambio, tienen como objetivo extraer rentas y riqueza de un subconjunto de la sociedad para beneficiar a otro. Algunos se hacen muy ricos y el resto que se chupe el dedo ¿Suena conocido?

Estos autores dicen además que el carácter “inclusivo” o “extractivo” de las instituciones económicas no se da por si solo, sino como resultado de instituciones políticas que también pueden ser “inclusivas” o “extractivas”. Las “extractivas” son aquellas que, en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, generan normas y leyes impulsadas por las fuerzas políticas para mantener la extracción de rentas de un conjunto de la sociedad respecto a otro. Por ejemplo, los impuestos regresivos, un Código Penal que no penaliza al cuello blanco, reelección parlamentaria y alcaldicia indefinida y un largo etc. Es la alianza entre fuerzas políticas y empresariales, su contubernio tácito o explícito en definitiva, la que permite la “extracción”. Una suerte de mega cohecho a nivel sistémico. 

 ¿Que pasó en Chile? La explicación es política.

Lo que hizo la coalición de centro izquierda de la Concertación fue en realidad llevar la libertad económica a sus extremos… de manera casi completamente desregulada, empujando el concepto de

5 https://wellbeingeconomy.org/ 

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subsidiariedad del Estado a los extremos soñados por Jaime Guzmán. Sus economistas, supuestamente progresistas, son los que primaron con la ideología que nos describe más arriba el magnate Hanauer. Su épica de retorno a la democracia de los 90 se transformó en la cómoda prebenda del auto con chofer y la pitutocracia del 2000 en adelante. Como dijo Felipe Lamarca, Chicago Boy y exPresidente de la SOFOFA en 2005: “Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta”6. Le valió su virtual ostracismo entre los empresarios. Muchos Concertacionistas no solo se agarraron de la teta, sino que no la han querido soltar hasta hoy.

Así, graciosamente, nos “otorgaron” el financiamiento compartido en las escuelas. Libertinaje en el mercado universitario. Permisividad respecto a colusiones. Superintendencias semi castradas. Reducida carga tributaria. Privatización de servicios básicos, pensiones, Isapres, educación y salud. Se compraron el “modelito” completo. Según datos del Colegio Médico, en 1995 el 52% de las horas médicas estaba en el sector público, que atiende al 70% de la población. Al 2009 este indicador había descendido al 33%. La proporción de matrícula en escuelas públicas cayó en similar proporción.

Fue la Concertación, con muchos méritos por cierto al lograr el retorno pacífico a la democracia bajo la amenaza de golpe desde 1990 al 2000, la que desarrolló el caldo de cultivo básico para las explosiones sociales del 2006, la más grande del 2011… y la gigantesca del momento. La derecha, por cierto, puso activamente de lo suyo, bloqueando en el Congreso cualquier tímido intento de la centro izquierda de reformas más progresistas, que si los hubo, y varios. 

El problema es que no se defendieron las ideas progresistas con demasiada pasión, ni convocando a la ciudadanía a marchar por las calles en su defensa. En general, esta ciudadanía (me incluyo) ni se enteraba cuando la derecha bloqueaba en el parlamento diversos intentos de reformas pro equidad. 

Por ejemplo, un gran negociado ocurrió cuando brotaron como hongos universidades chantas y con fines de lucro que engañaban a estudiantes con escasa comprensión lectora. Dirigentes de esta coalición no sólo no impidieron el ilegal lucro, sino que varios pusieron sus negocitos propios7 y no se lo explicaron a la ciudadanía. Para ser justos, la Concertación intentó por primera vez la acreditación obligatoria en el 2005, y fue bloqueada por los senadores de derecha, aduciendo que “había que dejar funcionar el mercado”. Se requirieron cientos de miles de estudiantes marchando el 2011 para que al fin los ilustres comprendieran que este “mercado” debía ser regulado vía acreditación.

Esa coalición “progresista” llamada Concertación, en los hechos, fue una coalición de centro derecha, pero no en el sentido de apuntar hacia una democracia neoliberal bien regulada y eficiente, al estilo del social cristianismo europeo, sino a fortalecer – sin querer queriendo – el capitalismo salvaje. “Crecimiento sin importar la inequidad o los abusos” fue, no en las palabras pero si en los hechos, su forma básica de actuación. Asimismo, no supo o no quiso contradecir la cultura valórica de Jaime Guzmán y sus arcángeles de Chicago: cada uno se rasca con sus propias uñas y la solidaridad no es relevante, salvo actos espurios de caridad.

¿Qué le pasó por la cabeza a los líderes de esta coalición? Según Mauricio Rojas, en la revista América Economía de Marzo de 2015, una de las explicaciones “…se origina cuando la centro-izquierda chilena, aquella que decidió con coraje político enfrentar a la dictadura, recuperar la democracia y consolidar

6 Fuente: Emol.com – https://www.emol.com/noticias/Economia/2017/10/18/879620/A-12-anos-de-la-polemica-frase-de-Lamarca-Chile-no-va-acambiar-mientras-las-elites-no-suelten-la-teta.html  7 Maria Olivia Monckeberg, “La privatización de las universidades. Una historia de dinero, poder e influencias”, 2005

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una transición, resolvió – bajo términos que aún desconocemos en su integridad – que el financiamiento de sus campañas corriera por cuenta de quienes, de una u otra forma, apoyaron o se enriquecieron bajo una dictadura…. un sector no menor de la Concertación perdió simplemente su esencia, es decir, una serie de características imprescindibles para que, como dice su definición, algo o alguien sea lo que es.” El fantasma del corruptor Ponce Lerou ha seguido vivito y coleando, y su encarnación aparece a menudo en los diarios con un vaso en la mano. Sideralmente rico. Big time.

El gobierno de Piñera 1, en la práctica, fue el quinto gobierno de la Concertación. No necesitaba hacer otra cosa. El gobierno de Piñera 2 apuntaba en la misma dirección… hasta que el oasis chileno desilusionó a la prensa internacional, cuando los incidentes que hoy vivimos mostraron que en realidad Chile, si se le despojara el 10% más rico, sería un país latinoamericano más, al borde de caer en el populismo, el kirchnerismo, el bolsonarismo o el chavismo.

 La inevitabilidad socialdemocrática.

Hoy, 26 de Octubre, me ha vuelto el alma al cuerpo. No sólo por la hermosa e histórica manifestación de ayer (aunque ensuciada por vándalos al final) sino por la prensa de hoy. Ver a los principales dirigentes políticos de derecha postulando con férrea convicción el tránsito a un modelo estilo alemán (p. ej. Desbordes, Presidente de RN en La3a) me acerca a lo que he creído por décadas. La inevitabilidad política y socio económica de un modelo socialdemócratico para Chile, estilo Alemania, Canadá o Finlandia. Por cierto, esperemos a ver si centro derecha y centroizquierda son capaces de converger a un nuevo pacto social de esta índole (en las antípodas de una Chilezuela) sin agarrar peleas estúpidas por un trocito de poder, y de migrar lenta y pausadamente hacia allá.  (Tal vez soy iluso, cerca del 80% de la población no lo cree posible hoy. Seguiré intentando como catete que soy).

Dije “lenta y pausadamente” porque ninguna economía, ninguna, resiste saltos bruscos, y seguirá siendo un bien que hay que cuidar meticulosamente.  Por ejemplo, resulta obvio que deberemos subir las tasas tributarias desde el 22.5% actual a 25% o 28% como en toda la OCDE. Hacerlo de golpe sería un colapso. El principal acuerdo empresarios – trabajadores – derecha – izquierda es la velocidad de ese cambio… como ha ocurrido en los países OCDE. Por cierto, hoy Andrónico Luksic dió una nueva sorpresa, hablando por primera vez en Chile de un posible impuesto al patrimonio. Es ahí donde esta el nudo gordiano, no en los salarios mensuales que se auto-pagan. Ge-nial. Ge-nial. 200 Andrónicos en la elite empresarial y estaríamos al otro lado.

Hay que aclarar qué entendemos en su esencia por social democracia. Al menos en mi acepción del término. Es un modelo diferente de capitalismo, de mercado, en que la carga tributaria es mayor, y esos recursos el Estado los administra eficientemente, ya sea para redistribuir a los mas pobres, o para ofrecerle a la clase media servicios que no lograrían obtener de otro modo. Quienes viven en el Norte de Europa8 pagan felices más impuestos, a cambio de recibir esos servicios. Ojo. Eso no significa necesariamente que el Estado los ofrezca por si mismo. En algunos casos si, en otros no. Por ejemplo, me parecería vital que todo Transantiago sea operado por la empresa estatal Metro, por diversas razones prácticas y técnicas. Pero no me parece indispensable que la salud sea ofrecida únicamente en hospitales públicos… siempre que esos recursos no se le den a clínicas privadas en condiciones de lucro

8 Varios países nor-europeos comenzaron recientemente a reducir la carga tributaria, considerando que sus impuestos eran excesivos. Eso lo usa nuestra derecha para demostrar su “fracaso”. Falso como Judas y lo saben. Reducir la carga tributaria de 45% a 42% (dato real) los deja todavía a distancia sideral de nuestro Chile con 22,5%. Siguen siendo profundamente social demócratas, y no podrían volver atrás porque sus ciudadanos se lo impedirían. Los quiero ver tener que reducir por ejemplo sus pensiones solidarias.

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grotesco, sino en licitaciones o concesiones bien diseñadas y supervisadas. Lo mismo con las cárceles, y aunque le duela a muchos ultras, las autopistas concesionadas.

¿Qué NO es socialdemocracia? El modelo norteamericano, que en su forma más pura se acerca bastante a lo que la derecha chilena ha venido postulando por décadas: baja carga tributaria con su consecuente explotación de los más pobres y el 1% mas rico atesorando no el 33% del PIB, como en Chile, sino el 20% en EEUU. Eso ha llevado a tener mendigos en las calles en el país más poderoso e innovador del planeta. En los hechos, tienen al “Tea Party” republicano definiendo sus políticas.

Tampoco es socialdemocracia, para mi, la Venezuela o la Cuba de hoy, que constituyen una suerte de comunismo deshilachado que ha conducido a emigraciones masivas, pobreza y miseria. No aceptan ni creen en el mercado salvo excepciones. En Chile hay adoradores de ese modelo en el PC y el Frente Amplio. Lo festejan públicamente. Creen en la lucha de clases (y su correlato en legislación laboral) como si fuera el Siglo XIX. Están en su derecho siempre que lo hagan por la vía democrática. Pero creo que están errados de raíz. Supongo que ha sido su manera de protestar por la grave inequidad de Chile, pero esto sería saltar de la sartén al fuego. Ojalá recapaciten.

Una vez aclarado el marco ideológico básico, procuraré postular los elementos indispensables para la transición. Pero antes, un recordatorio de precaución, que me lo señala mi querido amigo “el Jota” y que hace recordar al Premio Nobel Douglass North: “Eso no ocurrirá sin presión y acción política constante. ¿Por qué un grupo pequeño que es dueño del 30% de la economía y probablemente del 50% del país en general, va a hacer algo para reducirse radicalmente en su poder y dinero? Eso en la historia no ha ocurrido nunca, sin acción política muy intensa. Si yo fuera ese grupo, haría como que sí cambio, pero cambio poco en la medida que se pueda. Por eso, hay esperanza, pero no se puede soltar nada… solo presión sin parar”.

El Jota tiene TODA la razón. La primera presión política en serio ocurrió ayer. Pero si los más ricos se siguen aferrando a sus prebendas, no quieren entender, amenazan con sacar sus capitales, y usan a sus testaferros en el Congreso, el Ejecutivo y la prensa impresa, me temo, me temo, me temo que la genta tendría que volver a salir a la calle. Por eso debe ser un proceso permanentemente participativo, de diálogo entre todas las fuerzas políticas. Como ejemplo, Finlandia vivió una transición similar a mediados del Siglo XX, con una oposición férrea de la derecha, que pesaba mucho. La bronca duró cerca de una década hasta que prevaleció un modelo social democrático. Ojalá hayan aprendido, y tienen donde ir a mirar y aprender no solo a ese país, sino en todo el norte de Europa, Nueva Zelanda, Canadá, etc. (Por cierto, la amenaza de sacar sus capitales me asusta poco. Donde quiera que vayan tendrán que pagar más impuestos que acá, salvo las Islas Vírgenes, para vivir tomando piña colada en Miami). 

Cuando hablo de la INEVITABILIDAD SOCIALDEMOCRATICA EN CHILE, lo digo en el convencimiento absoluto de que, en un país con la trayectoria de inequidad que ha tenido el nuestro, es LA UNICA VIA PACIFICA AL DESARROLLO. Espero que lo comprenda el Presidente Piñera, su equipo, y toda su coalición de gobierno.

¿Necesitamos una nueva Constitución? Hay quienes dicen que no se puede hacer nada sin esto. Me permito discrepar. No digo que no se requiera, sí, se requiere, pero lograr un acuerdo (necesariamente en el Congreso si respetamos la democracia) puede tomar varios años, después de amplios procesos participativos que recuperen lo que intentó Bachelet en su último gobierno con los cabildos. No

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tenemos a los soviets en el Congreso, aunque se haga una Asamblea Constituyente. Mientras estemos en democracia (espero fervientemente) será un paso indispensable pasar por el Congreso.

Recordemos que en los últimos 20 años se han hecho más de 20 cambios de rango constitucional, siendo uno no menor la eliminación de los Senadores Designados. En el intertanto, hay muchas Leyes de rango constitucional que se pueden comenzar a aprobar mucho más rápido. Por ejemplo, la eliminación de la propiedad indefinida de los derechos de agua. O bien, terminar con la prohibición de que el Estado pueda administrar nuevas empresas. La renovación de nuestra anquilosada Contraloría, etc. 

Ocho pilares estratégicos para transitar a la socialdemocracia.

Muchas de las visiones sobre socialdemocracia, y las propuestas concretas, están descritas con mucho mayor detalle en mi ensayo “Tejado de Vidrio: Cómo recuperar la confianza en Chile”, Random House, 2016. Está fácilmente disponible vía Amazon y Buscalibre.com 

Los cambios educativos se pueden ver detalladamente en “Educación para el Siglo XXI”, disponible gratuitamente en www.mariowaissbluth.com

Expondré a continuación, de manera muy abreviada en este breve ensayo, los pilares estratégicos. Hago notar que sistemas complejos (como Chile en crisis) no se pueden abordar con herramientas simplonas, sino con una variedad de cambios, algunos simultáneos y otros secuenciales. En la jerga de políticas públicas, estamos confrontados con un problema “maligno” o wicked. Estos tienen múltiples orígenes, y múltiples consecuencias que se retroalimentan entre si. De ahí que una sola herramienta (p. ej. Asamblea Constituyente) sería un simplismo absurdo.

1. Gasfitería política urgente.  2. Cambios políticos, jurídicos y constitucionales de mediano y largo plazo. 3. Recuperación de la ética, valores y educación ciudadana en la escuela. 4. Recuperación y saneamiento del “vilipendiado crecimiento”. 5. Un Estado fuerte, eficiente y con recursos. 6. Fortalecimiento del Estado de Bienestar socialdemócrata. 7. Guerra total al narcotráfico. 8. La madre de todos los cambios: régimen semipresidencial.

1. Gasfitería política urgente.

Hay que tomar todas las medidas posibles para recuperar con urgencia la confianza ciudadana en el sistema político, sea por leyes simples o de rango constitucional. No se trata solo de disminuir el salario de autoridades, o el número de parlamentarios. Son a lo menos siete reformas: hay que a) terminar de aplicar todas las propuestas de la muy plural y valiosa Comisión Engel, b) eliminar la reelección indefinida de parlamentarios y alcaldes. También se debe c) aumentar la duración del período presidencial, fuente esencial de las actitudes demagógicas tanto del Ejecutivo como el Congreso, d) introducir nuevos procedimientos legislativos para evitar o al menos controlar las propuestas espurias hechas “mirando a la galería” antes que por el bien del país. Otro cambio urgente es e) una reforma rápida al Código Penal, que tal vez requiera muchos cambios de largo plazo. Hay que penalizar mucho mas draconianamente a los criminales y delincuentes (eso es lo que son) de cuello blanco, y también a

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aquellos delincuentes militares de cuello gris, que son tratados con mucha gentileza por la justicia militar, y por cierto a los jueces corruptos. Asimismo, f) la pendiente reforma al sistema de pensiones, y g) la obligación de transparentar la propiedad de todas las empresas, de modo que un Ponce Lerou o un Yurazseck no hagan sus esquemas de “cascadas” en que al final nunca se sabe quién es quien. Por último, h) validar la responsabilidad civil y penal de las empresas, y no solo de sus directores y gerentes. Que les duela el bolsillo en serio.

2. Cambios políticos, jurídicos y constitucionales de mediano y largo plazo.

Si bien se han hecho muchas reformas constitucionales, la única relevante la hizo Lagos en el 2005. Hay una gran variedad de temas a abordar en materia del equilibrio y reparto del poder político, derechos sociales básicos, derechos de propiedad sobre el territorio, autonomías de los pueblos indígenas, y una infinidad de temas. Para ello se deberá diseñar un mecanismo consultivo, que probablemente deba terminar en asamblea constituyente y plebiscito. Según el especialista Claudio Fuentes, esto durará por fuerza un mínimo de dos años, posiblemente tres, como ha ocurrido con reformas similares en otros países.  Durante ese período, la posibilidad de que se crispen los ánimos aun más es elevada, y se requerirá una conducción gubernamental firme pero a la vez calmada para evitar que se desbarranque el proceso. Por eso me gustaría tratar de “destazar” este animal en pedazos obvios antes de abordar la gran tarea, como lo describí en el ítem anterior, vía diversas leyes de rango constitucional.

3. Recuperación de la ética, valores y educación ciudadana en la escuela.

Muchas personas en estos días me han expresado su decepción por la pérdida de ética, valores y moral en la ciudadanía, especialmente en los más jóvenes. Esto no se arregla con un altoparlante llamando a la ética, ni con cursillos de ética y ciudadanía en 3º o 4º Medio. A esa edad, los jóvenes ya la perdieron y van a escuchar con audífonos en los oídos. Esto se arregla en los primeros diez años de vida. Para ello, hay reformas escolares BBB, buenas, bonitas y comparativamente baratas que podrían comenzar a partir del 2020: a) fortalecer con muchos recursos a las escuelas de pedagogía, en particular las de educadoras de párvulos. Es lo más crucial, junto con b) aumentar el salario de educadoras de párvulo aun más que lo previsto en la Carrera Docente, de modo de convertirla en una carrera lo más atractiva posible. Asimismo c) crear una verdadera carrera directiva escolar y d) dar incentivos mucho más significativos que hasta ahora, para que los mejores directivos y profesores ejerzan en las escuelas más vulnerables y apartadas, no como hoy que se concentran en los colegios más caros. Por último, lo fundamental: en Educación 2020 aprendimos, y ocurre hasta hoy, que el método de “tutoría entre pares”, ampliamente probado, que se está usando y que cualquiera pude visitar en la Araucanía y la RM, permitiría no solo mejorar el aprendizaje de temas curriculares, sino más importante aún, las habilidades para el siglo XXI, entre las que destacan la empatía, la ética y los valores. Está ampliamente descrito en “Educación para el Siglo XXI”

4. Recuperación y saneamiento del “vilipendiado crecimiento”.

Algunos izquierdistas sentimentales atacan el concepto mismo de crecimiento económico. Que bastaría con redistribuir. Lamento informarles que, para un país de ingreso medio como el nuestro, los recursos no van a bastar ni siquiera con una reforma tributaria. No se trata de crecer por crecer, sin respeto por el medio ambiente ni los trabajadores, sino de hacerlo de manera sustentable. Nuestra productividad laboral es bajísima por diversos factores, como el analfabetismo funcional de muchos trabajadores y, peor aún, por la carencia de innovación y capacidad organizacional de la mayoría de nuestros criollos

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empresarios grandes y PyMES. Así, el país no podrá competir ni exportar en los volúmenes que necesitamos, y seguirá siendo un exportador de productos de bajo valor agregado en la época de la inteligencia artificial y, peor aun, del desplazamiento de mano de obra, cuestión que no parece estar en las preocupaciones de la dirigencia laboral. La Comisión Nacional de Productividad ha elaborado una verdadera catarata de propuestas sensatas, que en el fragor de la crispación política han sido insuficientemente atendidas por sucesivos gobiernos. No inventaré el hilo negro, se las puede consultar en www.comisiondeproductividad.cl 

5. Un Estado fuerte, eficiente y con recursos.

Este es uno de los pilares estratégicos de un modelo socialdemocrático. En primer lugar, una reforma tributaria que vaya, lenta y progresivamente, incrementando los recursos que el estado puede gastar en redistribución y/o la mejora en los servicios que le provee a la ciudadanía, sean estos de salud, educación, o los que la propia ciudadanía priorice. No soy especialista tributario, sólo afirmo que la reforma tiene que ser claramente progresiva, en el sentido de que sea el 10% más rico, y especialmente el 1%, el que pague la mayor proporción en términos relativos y absolutos. 

Por otro lado, si bien el Estado chileno es más eficiente de lo que muchos creen9, está muy lejos de los niveles de eficiencia y productividad que se requerirían para prestar servicios de calidad, eliminar las largas colas y listas de espera, eliminar trámites eternos, y sobre todo, ganar la confianza y credibilidad de la ciudadanía. También debe evitarse por todos los medios posibles la corrupción, y hay mecanismos para hacerlo, como por ejemplo los sitios web de denuncia y otros. No me detendré en los detalles de estas reformas, salvo indicar que soy miembro de la Comisión Presidencial para la Modernización del Estado, que trasciende los períodos presidenciales y es plural en su composición. Hemos priorizado y continuamos trabajando en reformas fundamentales, indispensables con o sin crisis, y cualquiera sean sus consecuencias. Entre otras reformas se incluyen: Transformación Digital, Empleo Público, Agencia de Evaluación de Políticas Públicas, Flexibilidad en la Orgánica del Estado y Modernización de la Contraloría General de la República. Se pueden consultar en www.modernización.gob.cl 

6. Fortalecimiento del Estado de Bienestar socialdemócrata.

Una vez concordadas las proposiciones del punto anterior, es evidente que se debe iniciar un proceso de consulta ciudadana para priorizar los bienes públicos que la ciudadanía requiere. No podemos convertirnos en Alemania o Noruega de un día para el otro. Tenemos que priorizar, guste o no, pues nos demoraremos no menos de una década, con mucha suerte, para poder pagar todas las deudas sociales. ¿Salarios mínimos? ¿pensiones? ¿educación escolar gratuita para todos? ¿transporte? ¿salud garantizada y de buena calidad? La lista es larga, y se deben priorizar ordenadamente los qué y también los cómo en cada caso. ¿Oferta pública, privada, mixta, ONGs?. El proceso consultivo y participativo más importante, antes que la constitución, debe ser éste: la elaboración de un pacto social de largo plazo, en que se concuerde el ritmo y monto de las reformas tributarias, así como los servicios ciudadanos que estos recursos podrán financiar. Este pacto social es el que debe quedar grabado en bronce, con un cumplimiento obligado para el gobierno actual y los futuros. Por cierto, no requiere de reformas de rango constitucional.

9 World Governance Index

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7. Guerra total al narcotráfico y la adicción.

Alguien podrá pensar que este no es un tema del mismo rango o categoría que los demás. Puede ser. Pero es nuestra principal amenaza. Quedó demostrado en los saqueos. Narcofunerales escoltados por la policía. Barrios completos de Santiago y regiones controlados por los narcos, creando pánico entre los más pobres. Lo peor: la gran mayoría de los delincuentes son adolescentes adictos, de muy difícil rescate. Por un lado, las penalidades por tráfico deben incrementarse draconianamente, y debiera además crearse un cuerpo especializado, una suerte de DEA que desarrolle inteligencia en el tema, y permita a la PDI y la policía actuar con gran poder de fuego. Así como lo digo, poder de fuego. Todavía estamos a tiempo de controlar esta lacra, pero nos queda poco. Es cosa de ver los otros países de la región. 

Por otro lado, el combate al consumo de alcohol y drogas ya ha sido probado en otras partes del mundo, particularmente en Islandia. Su ex Primer Ministro, el que puso a andar este maravilloso programa, nos ha visitado. Para variar, comenzamos las cosas “a la shilena”, con pocos recursos, lentamente y en pocos municipios. Si en Islandia lograron la virtual eliminación del consumo adolescente de alcohol y drogas, no veo por que no nos lo podemos proponer acá. Sugiero buscar y consultar, en El Definido10, un detallado reportaje sobre cómo lo hacen en Islandia y los escasos avances en Chile.

8. La madre de todos los cambios: régimen semipresidencial.

Esta propuesta también está ampliamente detallada y justificada en Tejado de Vidrio, no lo repetiré aquí. Sólo diré, en primer lugar, que esta fórmula constitucional evita el problema de la duración de los períodos de gobierno. Se diferencia la figura del Jefe de Estado o Presidente, de la de Jefe de Gobierno Primer Ministro. Si este lo hace bien, puede durar una década, y si lo hace mal, dos años y cae el gobierno. Tiene la ventaja de que “obliga” al poder ejecutivo a gobernar con un parlamento que le es favorable. Es lo que habría ocurrido hoy con esta crisis, con un llamado a elecciones adelantadas. Lo han propuesto un grupo muy plural de senadores, como Andrés Allamand, Carlos Montes, Hernán Larraín, Felipe Harboe y Andrés Zaldívar. 

 Epílogo muy breve.

Una lectura detenida de los ocho pilares arriba descritos permite sacar una conclusión. La gran mayoría de estos temas han sido previamente propuestos, trabajados o escritos por una diversidad de personas de diversas trayectorias, o bien por grupos de trabajo muy plurales, lo que hace prever que no serán reformas tan difíciles de consensuar. Incluso un modelo socialdemocrático, que le impediría a los más ricos ser tan exageradamente ricos, en beneficio de toda la ciudadanía, no me parece tan imposible a la luz de los más recientes acontecimientos. 

Inicié este texto con una misiva para el Presidente. Lo termino con otra: Presidente Piñera, respetuosamente se lo digo. En un régimen tan profundamente hiper-presidencial como el nuestro, es usted quien tiene la palabra y nadie más. Es usted quien tiene la posibilidad de producir una transformación histórica en Chile, o bien contentarse con algunos cambios “pobres pero honrados” para calmar a la gente y terminar su período de manera “pobre pero honrada”… asegurando un nuevo estallido en poco tiempo. Juégueselas, por favor.

10 “7 acciones que redujeron drásticamente el consumo de alcohol, tabaco y drogas en jóvenes de Islandia”

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